Nuria Fernández
El año 2026 no representa una actualización normativa más en materia de Prevención de Riesgos Laborales. Marca un cambio de modelo.
La reforma de la Ley 31/1995 y del Reglamento de los Servicios de Prevención (RD 39/1997), junto con el refuerzo inspector asociado al Año de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, configuran un nuevo escenario en el que la prevención deja de ser un sistema esencialmente documental para convertirse en un sistema estructural de control y trazabilidad.
El cumplimiento ya no se medirá por la existencia de documentos, sino por la coherencia, actualización y evidencia digital de todo el sistema preventivo.
Qué cambia realmente en la normativa
Evaluaciones de riesgo individualizadas y contextualizadas
Uno de los cambios más relevantes es la exigencia de evaluaciones de riesgo verdaderamente individualizadas. La nueva orientación normativa obliga a incorporar de forma explícita:
- Perspectiva de género.
- Edad y condiciones personales.
- Riesgos psicosociales.
- Riesgos emergentes derivados del teletrabajo, la digitalización y el cambio climático.
Esto implica abandonar definitivamente los modelos genéricos por puesto de trabajo. La evaluación pasa a construirse sobre una combinación estructurada de persona, actividad y entorno.
En organizaciones medianas y grandes, esta exigencia multiplica exponencialmente la complejidad técnica y documental si no existe un sistema que lo soporte.
Riesgos psicosociales: de complemento a eje estructural
La gestión de los riesgos psicosociales deja de ser un elemento accesorio. Estrés, burnout, tecno-fatiga o impacto organizativo del teletrabajo pasan a formar parte obligatoria del sistema preventivo. No como anexos, sino como disciplina integrada. Esto supone:
- Métodos de evaluación definidos.
- Planes de acción documentados.
- Seguimiento periódico.
- Evidencia trazable ante inspección.
El enfoque fragmentado ya no es sostenible.
Vigilancia de la salud más exigente y más controlada
La vigilancia de la salud también se refuerza de forma significativa. Se intensifica la obligatoriedad de reconocimientos médicos en determinados sectores y se exige una mayor adecuación de los protocolos según el tipo de riesgo y las características individuales del trabajador.
El estándar deja de ser “ofrecer reconocimiento médico”. Pasa a ser “demostrar planificación, adecuación y trazabilidad”. La coherencia entre evaluación de riesgos y vigilancia médica será un foco claro de revisión inspectora.
Trazabilidad digital obligatoria. Eje estructural
El cambio más profundo no es técnico, es sistémico. La reforma consolida un modelo en el que la trazabilidad digital se convierte en requisito imprescindible. Las inspecciones evolucionan hacia esquemas basados en evidencia estructurada, no en recopilación urgente de documentación.
Será necesario demostrar:
- Qué evaluación aplica a cada persona.
- Qué riesgos fueron identificados.
- Qué medidas se planificaron.
- Qué protocolos médicos se activaron.
- Cuándo se ejecutaron.
- Quién validó cada actuación.
Los modelos basados en hojas de cálculo, repositorios dispersos o gestión manual se vuelven frágiles ante este nivel de exigencia. La digitalización deja de ser una mejora operativa. Pasa a ser condición de cumplimiento.
Impacto operativo y organizativo
Incremento de complejidad si no hay sistema integrado
Sin una arquitectura integrada, las empresas afrontarán:
- Incremento de carga administrativa.
- Mayor probabilidad de incoherencias documentales.
- Dependencia crítica de personas concretas.
- Dificultad para consolidar datos en auditorías.
La complejidad normativa no es lineal. Es acumulativa.
Desplazamiento del riesgo hacia la dirección
Otro cambio estructural es el refuerzo de la responsabilidad directiva. La PRL deja de percibirse como ámbito técnico delegado y pasa a integrarse en el marco de gobernanza corporativa. Las consecuencias potenciales no son menores:
- Sanciones económicas.
- Paralización de actividad.
- Impacto reputacional.
- Riesgo en procesos de licitación o contratación pública.
El cumplimiento preventivo se convierte en un elemento de continuidad del negocio.
El nuevo escenario regulatorio no actúa de forma aislada. Se conecta con obligaciones ambientales, huella de carbono, trazabilidad de producto y requisitos crecientes en cadenas de suministro. El eje común es claro: gobierno del dato. Las organizaciones que mantengan EHS desconectado de sus sistemas core estarán fragmentando su modelo de control y multiplicando su exposición.
El papel de sistemas integrados como SAP EHSM
En este contexto, soluciones integradas como SAP EHSM permiten estructurar el cumplimiento desde la arquitectura del sistema.
Entre sus capacidades destacan:
- Evaluaciones de riesgo individualizadas y vinculadas a personas, tareas y ubicaciones.
- Gestión automatizada de protocolos médicos y vigilancia de la salud.
- Integración estructurada de riesgos psicosociales.
- Repositorio documental único y trazable.
- Gestión de incidentes conectada a medidas correctoras y responsables.
- Monitorización mediante KPIs e indicadores integrados.
El valor no reside únicamente en disponer de una herramienta tecnológica, sino en convertir el cumplimiento en un sistema gobernado, coherente y auditable. La prevención deja de ser formal y pasa a ser digital, integrada y estratégica. La diferencia no estará entre cumplir o no cumplir. Estará entre:
- Gestionar el cumplimiento como coste administrativo.
- O estructurarlo como sistema de control corporativo.
Las organizaciones que entiendan esta transición a tiempo convertirán la regulación en ventaja competitiva. Las que reaccionen tarde asumirán el coste de la improvisación.


