Patricia Martínez Ruiz
La publicación de la nota informativa de la Agencia Tributaria ampliando los plazos de adaptación de los sistemas de facturación a VeriFactu ha sido recibida por muchas empresas con alivio. La sensación general es comprensible: hay más tiempo, menos urgencia inmediata y margen para seguir operando como hasta ahora.
Sin embargo, esa lectura, aunque humana, es incompleta.
La prórroga no cambia el sentido de la norma, ni su alcance, ni el modelo de control que la Administración está construyendo. Lo único que cambia es el calendario. Y cuando el calendario se relaja, aparece una oportunidad que muchas organizaciones desaprovechan: decidir con criterio, y no por presión.
Porque Veri*Factu no es un trámite que haya que encajar en una agenda futura. Es un cambio estructural en la forma de entender el control del proceso de facturación.
Qué es realmente Veri*Factu (y qué no es)
Veri*Factu no es un sistema de envío de información a Hacienda, ni una versión “ligera” del SII. Es un modelo que actúa en el origen del proceso: en el momento en que la factura se genera.
La normativa exige que los sistemas informáticos de facturación garanticen que cada factura:
- nace con integridad,
- deja una traza verificable,
- no puede ser alterada sin dejar evidencia,
- y puede ser comprobada técnica y documentalmente.
Esto supone un cambio relevante frente a enfoques anteriores, donde el control se producía a posteriori. Con Veri*Factu, el foco se desplaza claramente hacia la prevención, no hacia la corrección.
Por eso, reducir Veri*Factu a “una obligación más” es no entender su alcance real.
Prórroga de los plazos. Menos urgencia, misma responsabilidad
La ampliación de plazos comunicada por la Agencia Tributaria responde a una realidad evidente: el impacto técnico de Veri*Factu sobre los sistemas de facturación no es menor. Adaptar correctamente los procesos requiere análisis, pruebas y decisiones bien fundamentadas.
Ahora bien, la prórroga no elimina la obligación ni rebaja las exigencias técnicas. Simplemente concede tiempo adicional para hacerlo bien.
Aquí aparece la diferencia entre dos tipos de organizaciones. Las que interpretan la prórroga como una razón para esperar, y las que la entienden como una ventana para decidir sin urgencia. Las segundas son las que suelen evitar soluciones improvisadas y sobrecostes posteriores.
Veri*Factu y SII. Una comparación que conviene hacer con calma
Uno de los efectos colaterales de VeriFactu ha sido reabrir el debate sobre el SII. Muchas empresas, al comprobar que estar en SII exime de aplicar VeriFactu, han interpretado esta opción como una vía de escape natural.
El problema es que Veri*Factu y SII responden a lógicas muy distintas.
El SII es un sistema de suministro casi inmediato de información fiscal. Exige reportar un volumen elevado de datos en plazos muy reducidos, con una presión operativa constante. Es un modelo exigente, pensado para organizaciones con capacidad estructural para asumir esa carga.
Veri*Factu, en cambio, no aumenta el ritmo de reporte. Refuerza la calidad y la fiabilidad del dato desde el momento en que se genera la factura. Desde una perspectiva de control interno, esto supone una ventaja clara: menos dependencia de correcciones posteriores y mayor coherencia del proceso completo.
Por eso, aunque normativamente el SII exima de Veri*Factu, estratégicamente no siempre es la mejor alternativa.
Por qué muchas empresas eligen Veri*Factu incluso pudiendo ir al SII
Cada vez más organizaciones están llegando a una conclusión que no siempre aparece en los resúmenes normativos: acogerse al SII para evitar Veri*Factu suele trasladar el problema, no resolverlo.
El SII incrementa la exposición diaria al error, exige procesos muy ajustados y convierte cualquier incidencia en un potencial foco de tensión. Veri*Factu, por el contrario, refuerza el control estructural del sistema de facturación y facilita una gestión más estable del cumplimiento.
Desde el punto de vista financiero y de control del riesgo, esta diferencia es clave. Veri*Factu no es solo una obligación técnica. Es una herramienta de orden, que reduce incertidumbre y facilita la defensa ante auditorías o revisiones.
Por eso, para muchas empresas, Veri*Factu no es la opción “obligatoria”, sino la opción inteligente.
El error de tratar Veri*Factu como un proyecto puramente normativo
Uno de los errores más habituales al abordar Veri*Factu es tratarlo como un proyecto estrictamente normativo, limitado a cumplir una serie de requisitos técnicos antes de una fecha concreta. Ese enfoque, centrado únicamente en “llegar a tiempo”, suele derivar en soluciones tácticas, poco integradas y difíciles de sostener en el tiempo. Se cumple la norma, pero no se gana control.
Sin embargo, Veri*Factu plantea una cuestión mucho más profunda que trasciende lo legal. Obliga a preguntarse si existe realmente un control centralizado, coherente y demostrable sobre el proceso de facturación. Cuando esa pregunta se formula con honestidad, muchas organizaciones descubren que el verdadero reto no es la norma en sí, sino la ausencia de una capa clara de gobierno sobre el compliance fiscal. La normativa no crea el problema; simplemente lo pone en evidencia.
Decidir ahora. Una ventaja estratégica que no conviene desaprovechar
En este contexto, la reciente ampliación de plazos adquiere un significado distinto. No elimina la decisión, pero sí cambia su naturaleza. Permite abordar Veri*Factu sin la presión de la urgencia, con margen para analizar alternativas, diseñar un enfoque coherente y evitar decisiones condicionadas por el calendario. Decidir ahora no es adelantarse innecesariamente, es hacerlo desde el control y la previsibilidad.
Las organizaciones que optan por esperar suelen encontrarse más adelante con un escenario menos favorable: menos opciones, menos capacidad de elección y un mayor coste operativo. En cambio, aquellas que aprovechan este periodo para decidir con criterio transforman una obligación futura en una decisión estratégica.
Desde i3s, acompañamos a las organizaciones que quieren abordar VeriFactu desde esta lógica estructural. Para ello, ponemos a su disposición Bidalnet Compliance Plattform, una plataforma diseñada para gobernar el compliance fiscal de forma centralizada y sostenible. No nace como una respuesta puntual a VeriFactu, sino como un enfoque que permite asegurar la trazabilidad, la integridad y el control del proceso de facturación con independencia de cómo evolucione la normativa.
Su valor reside precisamente en evitar soluciones reactivas y en proporcionar estabilidad a medio y largo plazo, reduciendo la dependencia de decisiones improvisadas cada vez que el entorno regulatorio cambia.
Porque, en última instancia, VeriFactu no es una urgencia inmediata, pero sí una decisión ineludible. La prórroga no elimina el reto; simplemente concede la posibilidad de abordarlo mejor. La pregunta relevante no es si VeriFactu aplica hoy o mañana, ni si el SII es una alternativa posible, sino qué modelo ofrece mayor control, menor riesgo operativo y más previsibilidad financiera a medio plazo.
Responder a esa pregunta con tiempo es una ventaja.
Responderla con prisas, nunca lo es.


